Una mina de sepiolita amenaza la salud de los vecinos y la biodiversidad de nuestro distrito

lagunas de ambroz

En nuestro distrito hay una laguna atípica, un surco de agua que, en unos años, se ha convertido en uno de los mayores refugios de aves acuáticas de la capital. Se trata de las conocidas como “Lagunas de Ambroz”.

Es extraño observar cómo entre las carreteras M-40 y la R-3 los pájaros han encontrado cobijo, pero es más sorprendente saber que este humedal es fruto del descuido. En el pasado, no había ningún charco, sólo camiones y maquina pesada.

Entre 1977 y 2007 el emplazamiento estaba marcado por la extracción minera de sepiolita, un material utilizado para fabricar morteros, aislantes y, sobre todo, arena higiénica de gatos. Cuando la mina cerró, la excavación quedó a cielo abierto y poco a poco fue llenándose de aguas subterráneas que brotaban a la superficie por la incidencia de las perforadoras en la capa freática.

Lo que antes era un entorno industrializado comenzó a tornarse en una suerte de paraje natural, un oasis entre dos autopistas y a pleno disfrute de los vecinos de la zona. “La zona se ha ido renaturalizando, ha crecido vegetación y han aparecido multitud de aves. La gente viene aquí a observarlas, a pasear o a hacer deporte con la bicicleta. Se ha convertido en un humedal muy interesante”, expone Miguel Ángel García, vecino de la zona y miembro de la asociación vecinal Mesa de San Blas-Canillejas.

La biodiversidad es tal que allí habita una de las pocas colonias de parejas de avión zapador (riparia riparia), un animal incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial que parece haber encontrado en nuestro distrito un refugio.

Sin embargo, este resquicio de naturaleza está en peligro. La mina podría volver a abrirse, amenazando con secar la laguna y volver a hacer de la zona un lugar marcado por el ruido de las perforaciones y el deambular de los camiones. La misma empresa que operaba en la zona solicitaba una prórroga para volver a sacar sepiolita y la actividad podría reanudarse 10 años después de forma inminente.

“Esto va a afectar a las lagunas directamente, no se plantea abrir otra mina en una zona aledaña, sino en el mismo entorno. Si eso ocurre, el humedal va a desaparecer y se va a poner en riesgo algunas de las especies de aves”, manifiesta Yago Martínez, portavoz de Ecologistas en Acción.

En julio de 2019, la Dirección General de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid emitió una Declaración de Impacto Ambiental favorable para los proyectos de explotación y restauración mineros que implicaría la destrucción de las lagunas, imposibilitando la preservación de sus valores ecológicos.

Además, el reinicio de la actividad minera implicaría el incremento de la contaminación acústica y emisiones de partículas en las zonas próximas, las viviendas más cercanas están a apenas 270 metros y a muy poca distancia del parque de la Vicalvarada y del polideportivo de Vicálvaro. Todos estos aspectos, denunciados por Ecologistas en Acción y los grupos vecinales, no fueron considerados en el trámite ambiental que debería reiniciarse. En estos momentos se encuentra a la espera de la resolución de la Dirección General de Industria, Energía y Minas de Madrid.

Ecologistas en Acción denunciaba el pasado mes de junio ante el consejero de Medio Ambiente las irregularidades en la tramitación ambiental de la explotación de sepiolita que pretende realizar Tolsa SA e instaba a que se declarase la nulidad de la Declaración de Impacto Ambiental por omitir la participación ciudadana a lo largo del proceso.

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