Este mismo mes de mayo (2019) podíamos leer en prensa cómo AENOR concedía al Banco Santander la certificación ISO 14001 para su sede, en la c/ Juan Ignacio Luca de Tena 11.
Esta certificación posiciona a este edificio ubicado dentro del Barrio Salvador, como “socialmente responsable” por la optimización de los recursos y residuos y la reducción de los impactos ambientales negativos.
Mientras tanto y, desde la inauguración de este edificio el pasado año, los vecinos se quejan todos los días al caer la noche de cómo las plantas del edificio se mantienen iluminadas incluso cuando ya se encuentra vacío, repercutiendo en una contaminación lumínica que complica la vida nocturna de los más cercanos.
Solo desde hace unas semanas, el edificio se apaga por las noches durante los fines de semana.
Esperemos que esta certificación haga reflexionar a los responsables de este edificio y recuerden que no solo se trata de un edificio comercial de cara a los coches de la A-2, sino que, a este otro lado, también hay un barrio.

Bueno es que no es lo mismo ser sostenible que tener un sistema de gestión medioambiental. Quizá pasaron la certificación pero no los han visitado desde el punto de la Economía Circular y la Sostenibilidad. Obviamente si no hacen falta esas luces no tiene sentido ese despilfarro de energía (que si no es de fuentes renovables, además podría significar la generación de una huella de carbono elevada). El problema es cuando ya todo parece que es sostenible y no lo es sino que hablamos de Greenwashing. Quizá simplemente ha certificado la ISO 14.001 pero eso no quiere decir que realmente ya todo esté perfecto. Solamente es el cominenzo