Una perra moría esta semana por envenenamiento en las cercanías de las zonas verdes de la Calle Riobamba, aunque el veneno se ha descubierto también en las zonas verdes de la Calle López de Aranda. La Policía sospecha que el veneno fue depositado por personas de la zona que pretendían deshacerse de “animales indeseados”, que bien podrían ser palomas o ratas, pero no descartan que fuese dirigido a perros, al tratarse de una zona de gran presencia de estos animales. En estos momentos están trabajando en la identificación del causante.
El Ayuntamiento de Madrid procedía posteriormente a limpiar y desinfectar la zona, para evitar nuevos envenenamientos y proteger a los animales, alertando a los vecinos de que es posible que este “veneno para palomas o ratas” se encuentre también en otras zonas del barrio.
El color brillante o poco natural de los alimentos (azul / verde) es una buena pista para que los dueños de animales identifiquen posibles alimentos tóxicos en el espacio público. Parece que el veneno utilizado en las inmediaciones de Riobamba tenía apariencia de arroz tintado de color azul (la imagen superior es tan solo una referencia del aspecto que podría haber tenido la comida envenenada) y estaba mezclado con otro tipo de alimentos como semillas, para que los animales lo comiesen con facilidad.
Depositar alimentos envenenados en espacios y lugares públicos se considera una infracción muy grave según la Ley de Bienestar Animal. Las personas que cometen este tipo de actos pueden acabar imputados por la comisión de un delito de maltrato animal y enfrentarse a multas de 9.001 a 60.000 euros.
