¿Somos más propensos a padecer alergias respiratorias en el Barrio Salvador?

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En enero comienzan los estornudos, los ojos enrojecidos y la congestión nasal en el Barrio Salvador. Los que no padecen alergias, habitualmente relacionan estos síntomas a los tradicionales constipados del invierno pero, entre los meses de enero, febrero y marzo, son los cipreses y las arizónicas, tan comunes en nuestros parques y urbanizaciones, los causantes de los primeros brotes de alergia en cada vez un porcentaje más extendido de la población.

Más tarde, entre los meses de abril a junio, se producirá la mayor concentración de polen en nuestro barrio y llegarán nuevas alergias que podrían extenderse hasta octubre y serán menos intensas si la primavera está cargada de agua.

Nuestras numerosas zonas verdes parecerían la respuesta obvia a por qué cada año existen más personas afectadas por las alergias, incluso adultos que no las habían experimentado con anterioridad, pero ¿tiene algo que ver el lugar en el que vivimos? Eso creen los expertos.

  • Según los expertos, el uso generalizado de cipreses y arizónicas con fines ornamentales ha producido un aumento del nivel de polen en los parques, jardines y urbanizaciones, un aumento que genera cada vez más alergias.
  • El clima de Madrid parece influir también. Al existir temperaturas más altas que en otros lugares, se intensifica y prolonga la época de polinización y, por tanto, las alergias.
  • Otro argumento es la contaminación, que puede provocar empeoramiento de la sintomatología, multiplicando la irritación de las vías aéreas y favoreciendo la inflamación de las mismas. Además, potencia la acción alergénica de los pólenes que, por un lado, permanecen mayor tiempo en suspensión, aglutinados entre las partículas contaminantes y, por otro, necesitan una menor concentración alergénica para producir los mismos efectos inflamatorios que los aeroalérgenos aislados. Esta circunstancia combinada con los cambios en el clima global, explicaría por qué las alergias aerotransportadas están volviéndose más comunes en la ciudad.
  • Relacionado con el argumento anterior, se ha observado que las personas que viven cerca de una autopista (en nuestro caso la A-2), desarrollan más alergias respiratorias. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica indica que esto es consecuencia de la combustión de los motores diesel, los cuales producen unas unas partículas extremadamente pequeñas de dióxido de carbono (100 veces más que las emitidas por los motores de gasolina) que alteran la estructura del polen aumentando su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles, además de actuar como transporte de los alérgenos hasta lo más profundo de las vías respiratorias. Si a esto sumamos que el propio aire contaminado irrita las mucosas de la nariz, la faringe y los pulmones por sí solo, nos encontramos con que la contaminación nos hace mucho más susceptibles de padecer alergias respiratorias.
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