La capital infringió desde 2010 y hasta 2021 los umbrales de dióxido de nitrógeno (NO2) establecidos en el Valor Límite Anual de la Directiva, cuyo máximo se fija en 40 microgramos por metro cúbico (μg/m3), aunque en la actualidad no rebasa los 31 μg/m3 y, según el último Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), la ciudad ha reducido en un 53,8 % las emisiones totales desde el año 2000 gracias a la disminución de los contaminantes del tráfico por carretera, principalmente.

En el conjunto del país, sin embargo, ha disminuido la huella de carbono en un 29,31 %. Si la comparativa se hace desde 2019, el descenso es del 27,9 % en la capital, mientras que en España se reduce al 12,6 %, un dato relevante teniendo en cuenta el incremento de la población en 261.798 habitantes, pasando de los 3.266.126 a los 3.527.924 empadronados a 1 de enero de 2025.

La emisión per cápita de gases de efecto invernadero en Madrid actualmente representa el 2,7 % del conjunto de España. En 2019 suponía el 3,2 %, en 2015 el 3,4 % y en 2020 el 4,1 %.

Gracias a la mejora de la calidad del aire, el Protocolo para episodios por contaminación que se aprobaba en marzo de 2015, no se ha activado desde hace cuatro años. La última vez fue del 16 al 18 de diciembre de 2021, cuando tuvo que limitarse la velocidad a 70 km/h en la M-30 y en los tramos de las carreteras de acceso a Madrid.