Rocas para favorecer que las lagartijas puedan sobrevivir en Madrid

rocas para lagartijas

En uno de los laterales exteriores de la Quinta de los Molinos, aparecían estos días acúmulos de rocas robustas, con aspecto lunar.

Los que paseaban por la zona de los populares parques infantiles junto a los que se encuentran, bien podrían haber pensado que se trataba de una de las habituales «construcciones» que los niños realizan con todo tipo de elementos sueltos. Pero no.

piedras para lagartijas

En esta ocasión, se trata de una iniciativa oficial promovida por el Ayuntamiento de Madrid con la que se pretende fomentar la biodiversidad. Concretamente, estos acúmulos de rocas quieren servir de hogar a lagartijas, insectos y musarañas, favoreciendo que puedan vivir en la ciudad.

Esta iniciativa no es decorativa, aunque lo parezca, y requiere la colaboración de los habituales en la zona, pues la posición y espacio entre las rocas tiene sentido para que los animales puedan entrar y salir sin dificultad, así como para protegerse de otros animales como los pájaros.

Hasta la fecha se han establecido dos «estaciones» para estos pequeños animales, muy cercanas la una de la otra. Así que ya lo sabes, si llevas a tus hijos al parque, explícales la importancia de respetar estas áreas y de no utilizar sus piedras para nada más.

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1 comentario

  • Esas rocas proceden, porque vi como se las llevaba un dumper, del talud que hay en el parque marqués de suanzes y que al llevarse esas piedras de ahi y la vegetación que se llevó la filomena, se ha convertido en un barrizal y cuando llueve cae toda la arena a la acera, haciendo impracticable el paso. Así es que donde estaban cumplían su función, siempre habían estado ahí. Más valía que hubieran repoblado los árboles caídos y mantener lo que había, porque en este parque vive gente, unos mayores que corren peligro de caídas, y los niños que cuando salen del colegio van a jugar a la plaza. No estoy en contra de que haya ese espacio en la quinta de los molinos, pero la cuestión es no desnudar un santo para vestir a otro y sin pagar un céntimo, a costa de posibles accidentes en una zona de paso. Ya les vale, y luego a aplaudir la iniciativa ecológica.

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