Así es la nueva entrada que permite el acceso secundario a la Quinta de Torre Arias

El lunes 2 de diciembre se inauguraba la denominada “Puerta Entrequintas” en la Quinta de Torre Arias, un acceso secundario a este magnífico pulmón verde del Barrio Salvador que pretende facilitar la comunicación entre este y la Quinta de los Molinos, ubicada a 700 metros, así como mejorar el acceso a los vecinos en general. Esta nueva puerta, ubicada en la Calle del Marquesado de Santa Marta, complementa a la entrada principal habitual de la calle Alcalá 551.

La nueva entrada permite el acceso a un espacio estancial que funciona como punto de encuentro y lugar de información sobre la historia del lugar. Aquí se ha creado una pasarela de madera elevada sobre un trigal que permite una integración armónica y accesible con el paisaje. La pasarela de madera no solo facilita el recorrido, sino que también proporciona una experiencia sensorial al ascender entre campos de cereal hacia el jardín histórico. El camino está bordeado por áreas de descanso rodeadas de almendros recién plantados y ofrece a los visitantes un entorno donde pueden relajarse antes de continuar su visita al núcleo histórico.

La gestión del espacio agrícola sigue prácticas tradicionales como el mantenimiento de los campos de trigo sin riego automático, contribuyendo a la preservación de una agricultura sostenible.

Con la apertura de la Puerta Entrequintas, la Quinta de Torre Arias refuerza su papel como uno de los espacios verdes más importantes de Madrid, no solo por su valor patrimonial e histórico, sino por su rol como pulmón verde urbano. Los trabajos realizados han supuesto una inversión de 384.000 euros.

Deja tu comentario

1 comentario

  • Sería bueno que los madrileños conocieran que la Quinta no fue una generosa donación de nadie, sino el vehículo diseñado para generar la mayor especulación inmobiliaria sucedida en Madrid en el pasado siglo XX, en donde unas un palacio abandonado, un jardín descuidado y unas hectáreas de terreno agrícola de tercera categoría fueron cambiados por una recalificación urbanística que proporcionó a su última propietaria, Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno unas plusvalías de más de 800 millones de euros. Sí, 800 millones de uros, usted ha leído bien.
    No estaría de más que la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y su “gestor real”, la empresa TIREMA, informaran a los madrileños, de vez en cuando, a donde ha ido a parar todo ese dinero. A lo mejor la Clínica de Navarra puede dar también alguna explicación al respecto.

Contenido protegido