El carril bici de Madrid destacado como ejemplo de movilidad segura (con excepciones)

bicicleta barrio salvador

El carril bici de Madrid y Barcelona son dos ejemplos de movilidad segura, dos ciudades que trabajan para promover el uso de la bicicleta y garantizar que los ciclistas se sientan protegidos en la vía urbana.

Todo ello según el informe realizado por el Programa Internacional de Evaluación de Carreteras (iRAP) en el marco del proyecto “CycleRAP”, entidad que evalúa vías seguras  a partir de los factores que más influyen en un siniestro.

El estudio, realizado en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, ha analizado también las infraestructuras de Bogotá, Fayetteville y Sao Paulo, ciudades que, según la investigación realizada, muestran el camino a seguir en el ámbito de la movilidad ciclista.

En Madrid se analizaron 98 kilómetros de vías ciclistas de distintos tipos, evaluándose ciclo-carriles de uso compartido con otros vehículos, zonas de uso exclusivo de bicicletas y movilidad ligera y otros tipos de vías contempladas en el Plan de Movilidad Sostenible Madrid 360. La mayoría de los carriles ciclistas analizados se catalogaron como vías de riesgo medio-bajo, destacando los carriles bici del Paseo de la Castellana como mejores ejemplos.

Destacan, además, el amplio número de zonas de uso especial para bicicletas o uso compartido con peatones, como las que se encuentran en Madrid Río, con carriles bici donde se ofrecen conexiones seguras para los ciclistas, y los carriles céntricos como el ubicado en la calle Santa Engracia, totalmente segregado.

Por el contrario, el informe pone el foco de atención sobre la seguridad de los ciclistas en algunos ciclo-carriles, que son vías de uso compartido con el resto de vehículos y limitadas a 30 km/h, debido a la falta de respeto de los límites de velocidad por el resto de usuarios de vehículos a motor, como sucede, por ejemplo, en el Paseo de Recoletos.

El estudio propone mejoras para la expansión de la red de carriles bici y el mantenimiento de la infraestructura vial. Algunas de estas propuestas son la instalación de señalización específica para bicicletas, la creación de zonas de velocidad reducida, la identificación de secciones de alto riesgo en carriles bici, la mejora de la iluminación y el lanzamiento de campañas de concienciación.

El trabajo completo, realizado en 2023, ha obtenido imágenes de cada sección de la infraestructura ciclista y ha calculado el nivel de inseguridad de cada imagen, incluyendo un valor de riesgo para los conflictos existentes entre la bicicleta y los vehículos, los peatones y el mobiliario urbano situado junto a las vías ciclistas.

Entre las propuestas surgidas en el estudio, destaca la instalación de señalización específica para bicicletas, la creación de zonas de velocidad reducida, identificar los cruces y secciones de carriles bici con más riesgo, implementar medidas de calmado de tráfico, incluir alumbrado y barreras que separen físicamente los carriles bici del resto, y promover campañas de educación y concienciación dirigidas a ciclistas, conductores y peatones.

Separar carriles en vías con límite de velocidad superior a 30 km/h, diseñar carriles para bicicletas de un solo sentido de circulación y proteger los márgenes de las vías ciclistas, son algunas de las medidas que más influyen en la prevención de siniestros, según los expertos, pero como cualquier otro modo de transporte, los viajes en bicicleta no están exentos de determinados riesgos viales, siendo el uso del casco y la visibilización del ciclista con prendas de alta visibilidad también aspectos muy importantes a recordar.

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