El pasado verano, el Ayuntamiento de Madrid presentaba una nueva convocatoria para la solicitud de parcelas públicas destinadas al emprendimiento agrícola. Entre todas las presentadas, cinco de ellas resultaban elegidas para albergar huertos urbanos y una de ellas se encuentra en el Barrio Salvador.
Se trata de la parcela ubicada entre las calles Tumaco, Miami y Alegría de Oria, un gran espacio vacío recientemente desbrozado que parece que se dividirá ahora en dos usos, uno de ellos dedicado al establecimiento de este nuevo proyecto de agricultura urbana que nace dentro del plan municipal conocido como “Barrios Productores”, un plan que pretende articular una nueva forma de utilizar el territorio para reducir la huella ecológica, dando una respuesta eficaz a la necesidad de adaptación al cambio climático y limitando el efecto isla de calor.
Todas las parcelas elegidas están integradas en zonas residenciales y han sido seleccionadas a fin de ofrecer una diversidad de localizaciones, tamaños y entornos que permitan configurar diferentes modelos de negocio. Las parcelas del vivero se están pre-acondicionando para acoger el uso agrícola y se dotarán de elementos de apoyo como la instalación de casetas modulares de aseos y vestuarios, almacén de aperos, almacén de productos y oficinas. Se dotará también de un banco de recursos comunes, con aperos, herramientas y pequeña maquinaria.
El proyecto que ahora llega al Barrio Salvador se denomina Huertalegre y tiene 5.828 m2, contempla un uso compatible con el entorno residencial y con el resto de los usos urbanos, supone una mejora del paisaje y adopta las medidas precisas para evitar molestias innecesarias y asegurar la adecuada convivencia con el vecindario.
El tiempo de permanencia en el vivero será de cuatro años, incrementado en un año de carencia durante el cual la iniciativa seleccionada deberá realizar las labores de preparación de los cultivos y las instalaciones complementarias, tales como invernaderos. Una vez finalizado el periodo anterior, los beneficiarios podrán formular una nueva solicitud referida a la misma parcela que venía explotando o a otra parcela distinta, completando un periodo máximo de 9 años de permanencia en el vivero.
Como usos asociados al uso principal de producción agrícola y, a fin de que contribuyan a la viabilidad económica de la explotación y al acercamiento a la comunidad local, se contempla la posibilidad de incorporar actividades educativas, de degustación de productos de la huerta, producción de energía renovable para auto-consumo, etc.
