La red de agua regenerada de Madrid conecta diversas estaciones regeneradoras de aguas residuales a lo largo de 180 kilómetros, un gran anillo de distribución de conducciones subterráneas que permiten transportar el agua hasta los distintos puntos de consumo para usos como el riego de zonas verdes municipales y la limpieza de las calles, en lugar de usar agua potable.
Una de las principales características de esta infraestructura es la reversibilidad del flujo hidráulico, es decir, que el agua puede circular en ambos sentidos, lo que proporciona una mayor flexibilidad de explotación y permite garantizar el suministro desde diferentes puntos de la red cuando resulta necesario, por ejemplo, si un punto no puede suministrar agua (por una avería, mantenimiento, etc.), se puede utilizar otro punto para abastecer la zona.
La red general se organiza en las redes Centro, Norte Este Rejas, Sur Este Rejas, Interconexión Gavia e Interconexión Norte Oeste-Norte Este, además de contemplar futuras ampliaciones para seguir incrementando la cobertura del sistema. Cada una de estas redes dispone de una estación regeneradora en cabecera y cuenta con estaciones de control que monitorizan permanentemente tanto la calidad del agua como las variables hidráulicas, permitiendo supervisar en continuo todos los puntos de suministro. La infraestructura se completa con depósitos de almacenamiento de agua regenerada enterrados o semienterrados en los distintos puntos de consumo, ya sean dársenas de carga de camiones para limpieza viaria ubicados en vía pública, como los distintos parques y jardines públicos de la ciudad.
Tal como puede verse en la siguiente imagen, la estrategia de aprovechamiento de recursos hídricos de Madrid contempla incorporar a esta red en el Barrio Salvador las zonas verdes municipales Quinta de Torre Arias y Quinta de los Molinos.

Gracias a esta red, Madrid dispone de uno de los sistemas de reutilización de agua regenerada más extensos de España, una infraestructura estratégica que permite afrontar con mayores garantías los retos derivados del crecimiento urbano, sustituyendo el agua potable por otra de calidad adecuada en aquellos servicios urbanos donde no es necesaria agua destinada al consumo humano. Entre estos usos destacan el riego de parques y jardines, la limpieza de calles y el baldeo de viales públicos.
El uso de agua regenerada de aguas residuales supone un importante ahorro económico para la ciudad de Madrid, entre otras ventajas medioambientales. El ahorro pasó de 5,39 millones en 2019 a 6,7 millones de euros en 2024, hasta alcanzar el máximo de 7,1 millones en 2025. Estos resultados consolidan un modelo de gestión que combina eficiencia económica, sostenibilidad ambiental y optimización de los recursos hídricos, permitiendo reducir el consumo de agua potable sin disminuir la calidad de los servicios municipales.
